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Carlos Vermut, acusado de nuevo de violencia sexual por otras tres mujeres de la industria del cine – eCartelera


El pasado 26 de enero, una investigación llevada a cabo por El País recogía los testimonios de tres víctimas de violencia de género que acusaban al cineasta español Carlos Vermut, nominado al Goya por ‘Magical Girl‘ en 2015 y por ‘Mantícora‘ en 2023, de haber sufrido acoso sexual y agresiones por parte del director sin su consentimiento, aprovechándose de su reconocimiento en la industria.

Ahora, El País ha publicado una nueva investigación con los testimonios de tres mujeres más: una artista, una gestora cultural y una actriz, que se suman a la denuncia anterior de una estudiante de cine, una empleada de una de sus producciones y una trabajadora del sector cultural. Ninguna de las víctimas ha revelado su nombre para evitar represalias en su carrera o por parte de la opinión pública, pero todas ellas han querido romper su silencio para encarar la violencia sexual nacida del abuso del poder.

Los sucesos que relatan transcurrieron entre octubre de 2012 y principios de enero de 2024. Ninguna interpuso una denuncia en su momento ante la policía, por miedo a que no les fueran a creer, y gracias a las declaraciones publicadas el 26 de enero se han atrevido a exponer públicamente los abusos sufridos a causa del cineasta.

Según el primer testimonio recogido por EL PAÍS, la artista, ahora educadora social, vivió con Vermut entre octubre de 2012 y noviembre de 2013. Durante este tiempo fue obligada en una ocasión a tener relaciones sexuales anales sin su consentimiento, causándole un doloroso desgarro. Además, cuenta que en otra ocasión Vermut la presionó para tener sexo en el portal de su casa a pesar de su negativa, causándole malestar físico. “Me hizo muchísimo daño, me mareé y vomité durante el acto”, ha explicado.

“Fuimos a su casa a tomar la última, yo estaba en el suelo, tumbada boca abajo; me intentó forzar analmente y lo consiguió. No recuerdo si le dije que no, lo que tengo claro es que mi postura corporal y los gritos que di fueron de dolor. Me desgañité, me tuvieron que oír en toda la casa. Me hizo un desgarro, me dejó hecha un trapo. Eso no fue follar. La sensación era que me forzaba. Fue sexo extremadamente agresivo. Esa noche también me intentó estrangular. Bloqueé lo que me había pasado, por vergüenza y culpa”.

Al conocer la noticia sobre la investigación publicada el 26 de enero, le envió un mensaje a una de las cinco personas en las que había confiado para contarle su historia, que han confirmado los hechos relatados. “Tía… Es mi violador. Estoy del revés”, escribió, a lo que su amiga confesó que pensaba que ella era una de las denunciantes.

El segundo suceso recogido por El País data de 2006, cuando la presunta víctima tenía 23 años, estaba terminando la carrera y comenzó a adentrarse en el círculo cercano de Vermut. Mantuvieron una relación de admiración mutua durante varios años antes de distanciarse. Hasta que, en 2013, volvieron a verse y fue entonces cuando la gestora cultural describe un encuentro sexual caracterizado por golpes, estrangulamientos y arcadas, enfatizando que no fue un juego o una práctica consensuada, sino una violencia pura.

“Entré porque quise. Pero lo que sucedió fue violencia por violencia. Humillación por humillación. No había nada de erótico ahí, no había juego, era una persona machacando a la otra, sin más, golpes, estrangulamientos, humillación en sus palabras…Recuerdo que vomité en la habitación, él fue consciente y no hizo nada. Me dije a mí misma que tenía que borrar lo que había pasado, cancelarlo. Ni siquiera recuerdo que lo habláramos”.

Por último, el tercer relato recogido por el periódico es el de una actriz, quien mantuvo una relación con Vermut desde la primavera de 2023 hasta enero, y relata dos episodios en los que afirma haber sido forzada a tener relaciones sexuales violentas, además de sufrir durante meses “una manipulación psicológica”.

“Un día llegué a su casa y sin mediar palabra me agarró del pelo y me estampó contra la pared. Me usó. (…) Estábamos en el sofá y [mientras tenían sexo] me estaba dando fuerte con el cuello contra el asiento. Me dolía. Yo me intentaba mover, pero él no cedía. Hubo un momento en que traté de levantarme y me hizo ¡pum! Me apretó más contra el sofá. (…) Al principio, me dijo que me quería. Se refería a mí como bombón, pero después desaparecía (…) Estábamos en la cama y me empezó a meter los dedos en el culo. Me aparté. Me agarró de la cintura y lo volvió a hacer. Me volví a apartar y me volvió a agarrar con fuerza. Intenté evitarlo en cuatro ocasiones. Me usaba como un trapo. Y yo pensaba que a mí eso me gustaba. Pero no, a mí este tío me ha violado”.

Tres días después de terminar la relación, buscó ayuda llamando al 016, corroborado por su testimonio y el de tres personas cercanas a ella. Además, ha solicitado apoyo en una oficina del Ayuntamiento de Madrid de atención integral a víctimas de violencia sexual porque según relata, pasados los días posteriores a la ruptura, su psicólogo le ha diagnosticado insomnio, hipervigilancia y ansiedad. “Estoy en constante estado de alerta”, explicaba.

Respaldo a las víctimas

El material recopilado para la investigación incluye testimonios de al menos 18 personas del sector audiovisual y 12 individuos de su círculo cercano, junto con correos electrónicos, fotografías, registros de llamadas y conversaciones que confirman los relatos de las mujeres afectadas. En suma a los datos recopilados en la anterior denuncia, que incluyen entrevistas con 31 personas de la industria cinematográfica y la propia declaración de Carlos Vermut.

El director reconoció haber “estrangulado a personas, sí, pero de manera consentida” y haber mantenido relaciones esporádicas sin preservativo, pero siempre con ambas partes de acuerdo. “Honestamente, no tengo conciencia de que alguien me dijese que no quería tener sexo conmigo y seguir teniéndolo. Imagínate que estás con una persona que te dobla el tamaño y tú quieres parar. Vale. Y tú quieres decirlo para que pare, pero a lo mejor no quieres ponerte tan tajante como para que la otra persona tú sientas que se va a enfadar más, ¿sabes? O que vas a generar que la situación empeore”, ha dicho él mismo.

Reacción en la industria

Desde entonces, ha habido una variedad de reacciones en la comunidad audiovisual, con debates sobre cómo abordar la violencia sexual derivada del abuso de poder. Además, se han tomado medidas institucionales, como un acuerdo entre la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales y el Ministerio de Igualdad para investigar los “entornos seguros para mujeres” y la creación de una oficina de atención a víctimas de violencia machista por parte del Ministerio de Cultura.

Estos cambios coincidieron con la adaptación del guión de los premios Goya, celebrados el pasado 10 de febrero, para denunciar las agresiones. Además, miembros de CIMA portaron durante la gala un paipay con el lema #SeAcabó en solidaridad con las víctimas.





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Pablo Sanchez

Sumergido en el vasto mar de las palabras y esculpiendo historias como un artesano, soy Pablo Sánchez, un Artesano de la Escritura Digital que transforma ideas en relatos cautivadores. Mi formación en la Universidad Pompeu Fabra me brindó el cincel del conocimiento. Como un orfebre de letras, mis escritos se despliegan desde los escenarios de eventos internacionales hasta los entresijos de la política, desde las aulas de educación hasta las luces del entretenimiento y las maravillas del medio ambiente. Cada palabra es una pincelada de autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras se convierten en notas de un concierto de conocimiento, donde la política comparte escenario con la educación, donde la diversión se entrelaza con la conciencia ambiental y donde cada página es un lienzo en blanco para crear mundos de imaginación.

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