Automovilismo

Carreras ilegales de automóviles, la moda que corroe EE.UU. – Agencia EFE


Por Guillermo Azábal |

Los Ángeles (EE.UU.) (EFE).- Cada fin de semana barrios periféricos de ciudades estadounidenses como Los Ángeles son testigo de centenares de carreras ilegales de automóviles, un fenómeno que se popularizó en gran medida por la saga “Fast & Furious” (2001) y que mantiene en jaque a la policía por el aumento de accidentes.

Rugido de motores, humo de tubos de escape y ruido de derrapes son los principales atractivos tanto para quienes deciden competir, y aspirar a un premio de varios miles de dólares, como para los espectadores que acuden con la idea de plasmar el peligroso espectáculo en redes sociales.

En la práctica, los organizadores interponen vehículos en avenidas y restringen el tráfico para acometer principalmente demostraciones de riesgo que van desde los clásicos “donuts” -trompos en los que el coche gira 180 grados sobre su propio eje- hasta saltos con el auto en marcha para bailar o actuar a su alrededor.

El Chevrolet Camaro, el Dodge Challenger o el Infiniti G35 figuran entre los modelos preferidos por estos temerarios conductores, ya que ofrecen un alto caballaje, con motores relativamente fáciles de modificar y sin precios desorbitados.

“Si chocas con otro carro, te sacan a patadas de la pista y pueden romperte el automóvil o robártelo. Esa es la disciplina que se te impone”, explicó Junior, uno de los asistentes de una carrera ilegal en la zona de Watts (sur de Los Ángeles), en declaraciones a EFE.

Pérdidas humanas por las carreras ilegales

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico de EE.UU. (NHTSA, por sus siglas en inglés) estima que, solo en la última década, 800 personas perdieron la vida en incidentes relacionados con estas carreras.

Los estados de California, con 188 decesos, y Texas, con 128, lideran esta clasificación que no coincide con el registro del número de multas vinculadas a las carreras clandestinas.

Un apartado en el que aparecen en cabeza Wyoming, Dakota del Norte y Wisconsin, lo que revela que el problema se extiende por toda la geografía del país.

Fotografía de la tienda de comestibles Bob’s, que aparece en la primera película de la saga Fast & Furios, en Los Ángeles (EE.UU.). EFE/Guillermo Azábal

Aunque, si hay un barrio particularmente corroído por este fenómeno ese es Angelino Heights, un área situada a escasos 5 kilómetros del centro de Los Ángeles con la “desgracia”, según los vecinos, de que su tienda Bob’s Market se muestra en el filme “Fast & Furious” como el negocio regentado por Dominic Toretto (Vin Diesel).

“Es un infierno vivir aquí. Cada día quince o veinte automóviles de fans se reúnen para hacer trompos a la entrada de la tienda”, explicó Arturo, un lugareño que ha visto cómo se ha transformado su barrio.

El papel de las pandillas

El problema, que creció con la expansión de las redes sociales y fue avivado por las reuniones al aire libre como alternativa de ocio durante la pandemia, ha provocado que la división de tráfico del Departamento de Policía de Los Ángeles haya reforzado sus equipos especializados en acabar con las carreras clandestinas.

Hasta una veintena de uniformados de la comisaría central suman esfuerzos para responder a las llamadas de vecinos hastiados, detectar en plataformas como Instagram dónde se están organizando las tomas de calles y salir inmediatamente para tratar de prevenir accidentes.

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“En el sur de Los Ángeles hay 72 pandillas en menos de 20 kilómetros a la redonda. En muchos casos, están vinculadas a las carreras porque ganan dinero a través de suculentas apuestas y por reproducciones en redes sociales”, detalló a EFE desde su auto patrulla el sargento Manuel Sánchez.

Y es que el número de “me gusta” en las publicaciones es fundamental para decidir el vencedor en una carrera o en demostraciones de habilidad como los “donuts”.

Las redadas en las carreras ilegales

Los tiroteos y el decomiso de marihuana o metanfetamina también son una constante en las redadas de estos agentes, que han llegado a confiscar incluso rifles de asalto AK-47.

“A esta gente no les importan los demás. Cierran calles e incluso cuando impactan contra el público o disparan, los médicos no pueden acceder”, contó Sánchez durante el cacheo a tres jóvenes involucrados en una carrera en Watts.

Lo que vino después fue una escena que se repite todas las noches: la grúa se lleva el vehículo al depósito donde permanecerá un mes, el conductor debe abonar 2.500 dólares para sacarlo y el espectador detenido tiene que pagar 250 dólares por participar.

El sargento Manuel Sánchez, del Departamento de Policía de Los Ángeles, rellena una multa para un conductor, en el barrio Watts de Los Ángeles (EE.UU.). EFE/Guillermo Azábal

Una suma “ridícula”, según la policía, porque “eso es lo que llevan muchos de ellos en los bolsillos” cuando son apresados, lo que propicia que reincidan al recuperar el coche.

El sargento Sánchez incidió en la necesidad de aumentar el importe de las multas, tener la potestad de retirarles el carnet de conducir, y de fomentar que estas actividades sean trasladadas a circuitos profesionales.

La educación como herramienta para concienciar a jóvenes

La otra gran herramienta para combatir este fenómeno es la concienciación en las escuelas, una tarea que realizan desde Street Racing Kills (SRK), organización fundada por la mexicana Lili Trujillo Puckett tras la muerte de su hija Valentina a los 16 años en una de estas carreras en 2016.

Una de las demandas de SRK es presionar para que los estudios de cine detrás de películas como “Fast & Furious” recalquen con mayor claridad que lo que reflejan es una ficción.

“Nadie hablaba de este tema cuando empecé. Me dirigí a policías y legisladores, habríamos evitado muchas víctimas si se hubiera actuado antes”, aseguró Trujillo a EFE desde su despacho en Los Ángeles.

La mexicana Lili Trujillo posa con la foto de su hija, quien murió a causa de una carrera ilegal de automóviles, en la sede de la organización Street Racing Kills, en Los Ángeles (EE.UU.). EFE/Guillermo Azábal

Víctimas y experiencias trágicas como la de Raúl Contreras Jr., un hombre que ahora trabaja haciendo pedagogía con SRK pero que antes pasó 22 años en prisión por un incidente al volante ocurrido cuando tenía 18 años y en el que acabó muriendo una niña.

“En las películas hay repeticiones, en la vida real te pasa una vez y no hay vuelta atrás”, zanjó Contreras Jr. durante una entrevista. 



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Elena Garcia

Sumergiéndome en el océano de las palabras y tejiendo narrativas como hilos de un lienzo, soy Elena García, una Artista Verbal del Blogging que convierte letras en mundos cautivadores. Mi travesía en la Universidad Autónoma de Barcelona coloreó mi pluma con la paleta del conocimiento. Como una tejedora de historias, mis escritos se despliegan desde las esferas de las noticias internacionales hasta el resguardo de la seguridad global, desde los misterios de la ciencia hasta los engranajes de la industria automotriz y los tesoros de la literatura. Cada palabra es una pincelada de autenticidad, entrelazada con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras cobran vida, donde la seguridad se entrelaza con la ciencia, donde las máquinas se fusionan con las palabras y donde cada párrafo es un reflejo de la vasta riqueza de la literatura.

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