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‘El color de la máquina’, la última ilusión de Pepe Bornoy – Diario Sur


Sabía que esta sería su despedida artística y, fiel a su carácter, quería que todo estuviera perfecto. Se implicó en la preparación y en el diseño de cada detalle por encima de lo que su frágil salud le permitía. Pero una neumonía se interpuso en su camino antes de tiempo. Pepe Bornoy no ha llegado a ver su exposición en el Centro Cultural María Victoria Atencia por solo diez días, pero su impronta está por todas partes. ‘Digital: El color de la máquina’, el título que él eligió, reúne las 43 obras que él mismo seleccionó de su producción más reciente, distribuidas con las instrucciones que él dio poco antes de fallecer el pasado 25 de noviembre. Un conjunto de piezas coloridas, ricas en texturas y con formas hipnóticas que le colocaron a la vanguardia del arte digital en el mundo. La muestra, sin pretenderlo ni quererlo, le rinde un hermoso tributo póstumo en casa hasta el 8 de enero.


Paco Moreno y María Victoria Atencia, en la inauguración.


SUR

Era su última «ilusión», explica Francisco Cabrera, comisario de la muestra, amigo de Bornoy y académico de Bellas Artes de San Telmo, como él. Este proyecto, que sale adelante con la complicidad de la Delegación de Cultura de la Diputación, suponía cerrar un círculo en su trayectoria profesional: en este mismo lugar, en 1999, revolucionó la escena artística con su primera exposición de pintura digital. Pero además tenía un simbolismo especial para él, significaba vincular su nombre al de una de sus grandes amigas, María Victoria Atencia. El cuadro que le dedicó a la poeta, con un penetrante azul en el centro, acapara la atención nada más acceder a la sala. A su lado, los versos que la autora le escribió: «La levedad de élitro / vuela hacia su nada». Y a su alrededor, muchas de las obras en las que Bornoy se volcó en los últimos meses, cuando la noticia de su distinción como Hijo Predilecto de Málaga y Medalla de la Ciudad avivó sus ganas de crear a pesar de la rara enfermedad genética que limitaba su capacidad respiratoria desde hace años.

«Estaba eufórico con esto», recuerda Floreal Roa, su marido y compañero de vida desde hace 47 años, mientras recorre con la mirada el espacio. «¡Qué bonito ha quedado, dios mío!», exclama emocionado unas horas antes de la inauguración oficial. Todo lo expuesto en la primera planta es inédito, pinturas que en su mayoría pertenecen a las series ‘Adorno’, ‘Mandalas’ y ‘Los cumplidos azules’. En la segunda hay algunas más antiguas que ya se vieron en Benalmádena hace años, pero nunca en la capital. En Málaga ciudad no se exhibe su obra desde 2013, cuando hizo una exposición conjunta en la sala Manuel Barbadillo de Aplama con Fernando Núñez.

Núñez, su aliado para cuestiones artísticas y también informáticas, resalta su capacidad para «descubrir la textura donde nadie la veía». La fotografía que tomaba de una bola de papel arrugado, una pieza de metal y hasta un trozo de pan le servía de punto de partida para sus creaciones; elementos que con el ratón y la pantalla del ordenador se transformaban en formas orgánicas, vaporosas unas y densas otras, pero siempre con texturas y sorprendentes volúmenes. En la distancia, algunas parecen lienzos al óleo y otras podrían responder a una técnica mixta con superposiciones de diferentes materiales. Pero ni una cosa ni la otra. La magia de la tecnología y de la mente inquieta de Pepe Bornoy.

Piden la colaboración de las instituciones para preservar y poner en valor su obra

Porque Bornoy fue un «visionario», un artista adelantado a su tiempo. Antes de que el arte inmersivo se integrara con cierta normalidad en museos y proyectos internacionales, él estudió la manera de que el espectador entrara en sus cuadros y viajara por todas sus capas a través de la realidad virtual. «Y eso lo vamos a hacer, lo tenemos que hacer Floreal», le interpela Núñez. No es la única asignatura pendiente para los suyos. En el aire queda una exposición prometida por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (MUPAM) en el acto de nombramiento de Hijo Predilecto de Málaga. Y luego está el inmenso legado de un artista incansable entregado al arte durante 60 años, trabajando mucho y durmiendo poco: unas 15.000 piezas en diferentes formatos y estilos, de las que más de 700 se conservan inéditas en su disco duro.

A Floreal Roa le corresponde ahora la enorme responsabilidad de ponerlo en valor y preservarlo. «Y lo asumo, lo que pido es ayuda», admite con humildad. En una entrevista a este periódico el pasado enero, Bornoy reconocía no preocuparle tanto la muerte -que ya veía cercana- como el futuro de su producción, y manifestaba su deseo de crear una fundación o un museo de arte digital para mantenerla unida. «Pero si se interesara una institución sería mucho más fácil», decía entonces. Floreal retoma ahora esa demanda y solicita la colaboración de las administraciones para cumplir la última voluntad de Bornoy. «Su obra lo merece», apostillan convencidos Núñez y Cabrera.


Fernando Núñez, Francisco Cabrera y Floreal Roa.


Salvador Salas

Una pequeñísima parte se verá hasta el 8 de enero en el Centro MVA de la calle Ollerías. Obras de un rojo intenso como ‘Mandala 10’; formas que se retuercen creando atractivas figuras en ‘Adorno 183’ y ‘Adorno 183A’; otras muchas con llamativos contrastes de colores como ‘Adorno 169’; piezas donde se intuye la inspiración metálica como ‘Alambres’ y ‘Metal 33’; y los magnéticos ‘Cumplidos azules’. Cuadros intercalados por las palabras de escritores que hablan de quien fuera un gran artista, pero también un buen poeta y un hombre enamorado de las letras, un mundo donde también era profundamente respetado.

«Nos alivia la vulgaridad y nos activa el asombro», dijo de él Gloria Fuertes. «Gracias por esa gran máquina tuya y la yema de tus dedos rasgados a veces por una luz cegante», expresó Vicente Aleixandre. «Por su invariable itinerario hacia la armonía y la belleza, avanza cada día un poco más hasta acertar en la difícil diana del corazón y de la mirada que a él conduce», apuntó Antonio Gala. Y Alfonso Canales elogió su energía pasaran los años que pasaran: «Donde hay ánimo, fuerza creadora, deseo de innovar y no rendirse a la rutina, nada tiene que hacer el calendario». Ese calendario se detuvo el 25 de noviembre, pero su arte es ya inmortal.



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Pablo Sanchez

Sumergido en el vasto mar de las palabras y esculpiendo historias como un artesano, soy Pablo Sánchez, un Artesano de la Escritura Digital que transforma ideas en relatos cautivadores. Mi formación en la Universidad Pompeu Fabra me brindó el cincel del conocimiento. Como un orfebre de letras, mis escritos se despliegan desde los escenarios de eventos internacionales hasta los entresijos de la política, desde las aulas de educación hasta las luces del entretenimiento y las maravillas del medio ambiente. Cada palabra es una pincelada de autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras se convierten en notas de un concierto de conocimiento, donde la política comparte escenario con la educación, donde la diversión se entrelaza con la conciencia ambiental y donde cada página es un lienzo en blanco para crear mundos de imaginación.

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