Literatura

Jules Laforgue: el poeta uruguayo que marcó la poesía francesa – infobae


Jules Laforgue (Imagen: Infobae)

Como necio parásito de un planeta oscuro,

en la infinidad sonora de clamores eternos,

aquí, lugar cualquiera, he nacido y vivo,

y sólo es mi deseo que se sepa y se detenga todo.

Que por un grito perdido en la tormenta

los océanos callen de pronto el aullido de sus olas,

que por traer flores a mi tumba

los soles en masa dejen su Verbena… (continúa)

En obras como Las lamentaciones y Poesías completas quedó registrado un sentir agobiado y pesimista que se instaló en la vida del poeta y crítico Jules Laforgue, nacido en Uruguay pero considerado uno de los autores más importantes del simbolismo francés.

Aunque nació en Montevideo, el 16 de agosto de 1860, a los 6 años ya estaba en Francia, la tierra natal de su padre, quien quería que Jules recibiera su formación inicial allí, donde además encontró las voces que lo inspiraron a escribir.

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Jules Laforgue ingresó al liceo en Tarbes en 1869, luego en París al liceo Fontanes. Aunque debido a su extrema timidez fracasó en los exámenes orales, esto no fue impedimento para dar rienda suelta a sus palabras, y muy pronto, exactamente en 1879, publicó sus primeros poemas.

Dos años más tarde empezó a trabajar en la Gazette des Beaux-Arts, de Charles Ephruss, crítico de arte e historiador. Este escalón le permitió luego convertirse en el lector de francés de la emperatriz de Alemania, Augusta, esposa de Guillermo I, y viajar con ella por todo el país escribiendo artículos, a la par, en distintas revistas.

Pronto empezó la escritura de Los lamentos, su primer texto editado y uno de sus libros de poemas más exitosos, el cual publicó en 1885.

No hay día en que no piense, miedoso, en la muerte.

Sordo a la ilusión de las multitudes,

me arrastro abatido hacia parajes lejanos,

todo acabó para mí, nada más espero.

¡Pero lates aún, deshecho corazón pobre!

¡Ah, si como antaño al menos lograra

el llorar que tanto bien hace a los niños!”.

(Fragmento de poema Cisterna seca).

Portada del libro “Los lamentos” de Jules Laforgue

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Los críticos destacan en este libro la originalidad de sus rimas, escritas con un toque irónico y burlón, tan personal como escribirían otras voces contemporáneas, entre ellas Rimbaud, Mallarmé y Verlaine.

Poemas que responden a cánones estéticos del simbolismo, aunque en sus últimas composiciones se aleja de la rigurosidad métrica y evidencia su interés en la experimentación en el estilo. Se registra una búsqueda de identidad y a la vez, una amargura, producto de las preguntas existenciales que solían abordarlo. Por esta misma época escribió la novela Stéphane Vassiliew, aunque vio la luz solo hasta el año 1943.

A Jules Laforgue se le atribuyó una personalidad solitaria, solía rondar con frecuencia los pasillos de las bibliotecas que encontraba en el camino y escribió hasta el último momento de su vida, pues se sabe que culminó cerca de una docena de poemas el año de su muerte, los mismos que inaugurarían el uso del verso libre en lo que fue la poesía contemporánea.

Este habría sido el punto inicial de una gran revolución en la lírica francesa de los últimos años del siglo XIX que no alcanzó a ver, pues murió prematuramente a los 27 años, el 20 de agosto de 1887, de una tuberculosis hereditaria, apenas unos meses antes de que su esposa adquiriese la misma enfermedad.

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Algunas de sus obras: Des Fleurs de bonne volonté, Derniers Vers de Laforgue, Premiers poèmes, Les Complaintes, Le Concile féerique, L’Imitation de Notre-Dame de la Lune.

… ¡Pobre corazón ingenuo! Rómpete, no eres nada.

Muchos otros murieron con ansias iguales

y la tierra siguió en su silencio.

Todo es duro, descorazonado, superior a ti.

Sufre, ama, espera siempre y baila

sin nunca exigir ese Porqué universal”. (Poema Resignación).

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Elena Garcia

Sumergiéndome en el océano de las palabras y tejiendo narrativas como hilos de un lienzo, soy Elena García, una Artista Verbal del Blogging que convierte letras en mundos cautivadores. Mi travesía en la Universidad Autónoma de Barcelona coloreó mi pluma con la paleta del conocimiento. Como una tejedora de historias, mis escritos se despliegan desde las esferas de las noticias internacionales hasta el resguardo de la seguridad global, desde los misterios de la ciencia hasta los engranajes de la industria automotriz y los tesoros de la literatura. Cada palabra es una pincelada de autenticidad, entrelazada con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras cobran vida, donde la seguridad se entrelaza con la ciencia, donde las máquinas se fusionan con las palabras y donde cada párrafo es un reflejo de la vasta riqueza de la literatura.

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