Economía

India: el despertar de la próxima superpotencia – El Mundo


En el 75 aniversario de su independencia del dominio colonial británico, desbancó a Reino Unido como quinta economía más grande del mundo. Bendita coincidencia, pensaron en India. En medio de las trifulcas militares fronterizas con China, arrebató a su vecino asiático el título de país más poblado del mundo. Otro pulso ganado. En un mundo cada vez más dividido en bloques, el líder indio es el único al que reciben con los brazos abiertos y alfombra roja en casi todas las casas, el único cortejado tanto por Washington como por Moscú. Puntazo diplomático. Mientras otras potencias fracasan en sus misiones espaciales, la nación hindú logra ser la única capaz de aterrizar una nave en el desconocido polo sur de la Luna. Hito histórico.

Todos hablan de India. Está de moda. Y eso que, atendiendo a las predicciones de los organismos internacionales, su buena racha económica, geopolítica y tecnológica solo acaba de empezar. “La forma en que el mundo ve a India está cambiando”, soltó el primer ministro Narendra Modi cuando su país dio el sorpasso económico el año pasado a Reino Unido. Y tanto que está cambiando. Modi lo sabe mejor que nadie.

Hace un par de meses fue recibido en Washington con alfombra roja, honores militares, música a capela y más de 7.000 seguidores coreando su nombre. No se ve todos los días a la potencia hegemónica cortejar así al líder de otro país. El presidente Joe Biden dio la bienvenida a su homólogo indio por todo lo alto. Incluso Modi entró en una exclusiva lista de jefes de Estado (Winston Churchill y Nelson Mandela lo hicieron antes que él) que comparecen en una sesión conjunta del Congreso y el Senado de Estados Unidos.

Aquel baño de masas se quedó incluso pequeño si lo comparamos con el recibimiento que Modi se llevó en Australia unas semanas antes: entrada triunfal en un estadio de Sídney abarrotado con 20.000 personas que lo vitoreaban mientras el primer ministro australiano le daba un cálido abrazo. Hasta hubo fuegos artificiales. “Es la nueva estrella de rock de la política internacional”, decía el editorial de un periódico australiano al día siguiente.

Modi tendrá pronto jaleo dentro de casa porque será el anfitrión de la próxima cumbre del G20 (9 y 10 de septiembre en Nueva Delhi). Una nueva oportunidad para salir en una ambiciosa foto que además le beneficia electoralmente de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2024. Es el gran favorito para asegurar una segunda década en el poder que será trascendental para su país.

Ni las grandes desigualdades, ni los frecuentes enfrentamientos étnicos, ni la política ultranacionalista hindú de su Gobierno parece que tumbarán electoralmente al veterano primer ministro de 72 años, que esta semana ha anotado para su país otro tanto histórico. Con un suave alunizaje, India se convirtió en la primera nación en aterrizar una sonda en el polo sur de la Luna, una región helada que podría proporcionar agua, oxígeno y combustible para futuras misiones. Además, es sólo el cuarto país que se planta en la superficie del astro tras Estados Unidos, China y la Unión Soviética. El aterrizaje ha elevado su perfil como potencia espacial en un momento crucial. Ahora planea quintuplicar su participación en el mercado mundial de lanzamientos durante la próxima década.

Cada vez se publican más análisis que cuando mencionan a India, más que hacerlo como una gran economía emergente, ya se refieren a ella como la “superpotencia emergente”, futura primera espada del siguiente orden mundial aún por definir. Hay muchas, quizá demasiadas, divagaciones sobre ello. Lo seguro es que actualmente es la gran malabarista del tablero geopolítico.

Ha conseguido mantener el equilibrio con Washington y Moscú, ambos aliados tradicionales, sin balancearse hacia ninguno de los dos lados. Por la mañana, puede ocupar un asiento al lado de EEUU, Japón y Australia en el Quad, el foro de seguridad para contrarrestar a China en el Pacifico. Por la tarde, puede sentarse en su silla de las economías en desarrollo del grupo BRICS, junto con China y Rusia, a las que también acompaña en otras dos agrupaciones económicas regionales.

Precisamente, esta semana Modi ha estado en Sudáfrica para asistir a la cumbre de los BRICS más importante hasta ahora. Las cinco economías emergentes que forman este bloque (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que buscan convertirse en una fuerza de contrapeso al orden mundial dominado por Occidente, dieron la bienvenida a otros seis países miembros a partir del año que viene. “Valoramos que los BRICS se hayan convertido en una plataforma para discutir y deliberar sobre cuestiones de interés para todo el Sur Global, incluidos los imperativos de desarrollo y la reforma del sistema multilateral”, dijo Modi, todo un gran estadista en estos foros internacionales.

Nueva Delhi se escuda siempre en su tradicional postura de “no alineación” con ningún bloque, algo que ya abrazó durante la vieja Guerra Fría. Sobre el ataque ruso a Ucrania, Modi ha llegado a reprender públicamente a Vladimir Putin, diciéndole que “esta no es la era de la guerra”. Pero luego, como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, se ha abstenido de condenar la anexión de territorio ucraniano por parte de Moscú o a sumarse a las sanciones contra el Kremlin.

Durante la pasada cumbre del G7 en Hiroshima, Modi y el líder ucraniano Volodímir Zelenski, ambos invitados al evento, se vieron las caras por primera vez y el indio le prometió que haría todo lo posible para mediar con el agresor de Moscú. Pero también ha recibido en Nueva Delhi a Vladimir Putin, con el que ha firmado nuevos acuerdos de defensa y energéticos. India ha aumentado más de un 50% su gasto de defensa en tan solo una década (de 49.600 millones de dólares en 2011 a 76.600 millones de dólares el año pasado, según datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo), superando también a su proveedor de armas, Rusia, y a Reino Unido como tercer mayor gastador militar del mundo.

“La política exterior india se ha ido adaptando a las dinámicas estructurales que han cambiado las reglas del juego tras el fin de la Guerra Fría: la emergencia de China y la rivalidad entre ésta y EEUU. Eso ha implicado que India haya pasado de la no alineación, a la política de alineación múltiple. Hoy, las decisiones que se toman desde Nueva Delhi empiezan a ser escuchadas, no ignoradas. La opinión de India empieza a erigirse como un ejercicio de equilibrio que representa al país más poblado del planeta y a la quinta economía mundial, con un margen de crecimiento que superará a China hacia la segunda mitad de este siglo. Y, además, resulta que es una democracia”, analiza para este periódico Patrizia Cogo Morales, investigadora en el Real Instituto Elcano.

India es la única capaz de darse un atracón del sancionado petróleo ruso para luego refinarlo y venderlo más caro a Estados Unidos y a Europa. Sus refinerías llevan desde que comenzó la guerra en Ucrania devorando crudo ruso con descuento por las sanciones occidentales, para luego exportar una parte, sobre todo como combustible diésel.

Mientras, dentro de casa, el Gobierno de Modi, quien ha dado alas a los extremistas con una cruzada ultranacionalista que con frecuencia deja explosiones de violencia contra los musulmanes por todo el país, está en plena campaña para fortalecer el “Made in India”, de cara a desarrollar la manufactura local. La quinta economía más grande (aunque es importante aclarar que ocupa el puesto 128 en términos de ingreso per cápita) apunta a una subida del PIB este año del 6,1%.

De seguir esa tendencia de crecimiento, las estimaciones señalan que, el país que el 15 de agosto de 1947, el día de su independencia, cuando la bandera tricolor reemplazó a la Union Jack, apenas llegaba a los 20.000 millones de dólares de PIB, se convertirá en la tercera economía más grande del mundo para 2027. Incluso desde Goldman Sachs vaticinan que, en 50 años, podría arrebatar el segundo puesto a China, su gran rival, a la que ya ha superado en población.

Desde la ONU anunciaron a mediados de año que India tenía tres millones de habitantes más que China (por encima de los 1.426 millones), quien llevaba ocupando el trono desde que en 1950 comenzaron los registros de población de Naciones Unidas. El censo indio no ha parado de crecer, cuadriplicándose en poco más de medio siglo, mientras que Pekín se enfrenta a una histórica recesión demográfica.

“Su tamaño demográfico, que antes se consideraba desastroso para sus perspectivas, ahora se considera una ventaja. A medida que Europa, Japón y China envejecen, millones de indios jóvenes y capacitados impulsarán una economía global que de otro modo estaría tambaleante”, opina el escritor e historiador indio Ramachandra Guha

El problema que enfrenta Nueva Delhi es que su actual explosión de crecimiento, al igual que ocurrió en China, es bastante desigual. El país de mayoría hindú tiene aproximadamente un tercio del tamaño que su vecino asiático en términos de superficie terrestre, y la mayoría de los residentes se agrupan en los estados norteños, más pobres y masificados. En el sur, más rico y progresista, las mujeres tienen mejores recursos educativos, más oportunidades laborales y un estatus social más elevado, lo que empuja a que las familias sean más pequeñas, pero más prósperas.

En el único país que con semejante tamaño intenta ser una democracia – o al menos se vende como tal -, muchos temen que ese nuevo posicionamiento como la nación más poblada pueda sobrepasar a la larga sus recursos en una tierra donde la desigualdad extrema y la pobreza sigue siendo la gran rémora para que India se convierta en esa superpotencia mundial a la que aspira.



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Javier Medina

Navegando por la vastedad de la información con la destreza de un orfebre de palabras, soy Javier Medina, un Hábil Artesano del Contenido Web que esculpe historias con el poder de las letras. Mi formación en la Universidad Pablo de Olavide me dotó de la paleta del conocimiento. Como un alquimista literario, mis escritos se despliegan desde las entrañas de las organizaciones internacionales hasta los vericuetos de la ley internacional, desde las canchas deportivas hasta los engranajes de la economía y el desfile de la moda. Cada palabra es un trazo de autenticidad, entrelazado con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras danzan con gracia, donde la ley y el deporte entrelazan sus hilos, donde los números económicos se desvelan con elegancia y donde cada página es una ventana a un mundo de conocimiento tejido con pasión.

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