Literatura

Juan Rulfo: lectura antropológica – El Vigia.net


Además de la superación del realismo tradicional, Rulfo representa una fusión cultural, estética y social, en la que conviven los símbolos de la historia y la mitología nacional de raíz indígena. En el autor que confirmó la mayoría de edad de la literatura mexicana. 
Porque Rulfo recrea las formas tradicionales de la narrativa local y regional, y significa el salto a la modernidad creativa e imaginativa de las letras mexicanas. Como señaló Roberto Moreno-Durán, Rulfo es uno de esos autores que en el plano literario dictaron el tránsito de “la barbarie a la imaginación”.
Es tanto lo que se ha dicho sobre Rulfo, que me limitaré a la mirada antropológica de su obra.
Con respecto a sus antecesores, él significó la superación imaginativa del romanticismo –se ha dicho–, en la forma de una de las expresiones más logradas de fantasía y realismo; del lenguaje popular y poético. En este sentido, lo novedoso de su estilo radica no sólo en haber sido un pionero del modernismo tardío latinoamericano, sino en significar la transición de lo convencional-pintoresco hacia lo realista imaginativo y determinista, que sobrelleva el hado misterioso del “destino”: una secuencia de sucesos que se cumplen de manera irreversible, para dar lugar a la fatalidad. Una secuencia en la que, como ha dicho Rodríguez Monegal, “el vehículo es el viaje”. 
Además de significar la renovación de las estructuras narrativas, en la que los nuevos paradigmas resultan tan dignos de la antropología que difumina la frontera entre pasado y presente.  
A todo lo dicho sobre el Rulfo, podemos agregar que la lectura antropológica de su obra resulta más sustancial de lo que parece. Desde el primer párrafo de Pedro Páramo nos encontramos con un hombre que busca su identidad en la identidad del padre muerto –de nuevo Rodríguez Monegal–, y de inmediato descubre los referentes de su identidad en el pueblo y sus fantasmales moradores. El primer interlocutor del hombre, el arriero Ambrosio, le dice al despedirse: “Yo también soy hijo de Pedro Páramo”. 
En toda su obra aparece la materia prima de la antropología. Los referentes de la historia y la memoria; la familia, la geografía y la tierra; los campesinos y la Revolución mexicana. El simbolismo, las tradiciones y la memoria elevada a mito. La historia oral, el lenguaje campesino recreado de manera fantástica. 
El tema de la muerte. Que en el caso de Pedro Páramo merecería un comentario aparte, como expresión del paisaje social. Así, en “Diles que no me maten” se recrea la venganza de los hijos de un hombre asesinado 35 años atrás. “Quien le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe… Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre”. ¿Qué le había hecho don Lupe? Le negó el pasto para sus animales.
En Rulfo percibimos la religiosidad de los pueblos conviviendo con sus mitos ancestrales. El hombre y su destino, la soledad y el abandono de lugares en una especie de limbo anímico, en la geografía de un más allá seco y agreste habitado por fantasmas. 
Es así que desde la antropología captamos una percepción de la familia, de los estragos del hambre aderezados con versos populares; o la parábola del hambre y la disgregación familiar por el abandono paterno en un intento de emigrar a los Estados Unidos, como en “Paso del Norte”.

*Director del Centro INAH-BC
 





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Elena Garcia

Sumergiéndome en el océano de las palabras y tejiendo narrativas como hilos de un lienzo, soy Elena García, una Artista Verbal del Blogging que convierte letras en mundos cautivadores. Mi travesía en la Universidad Autónoma de Barcelona coloreó mi pluma con la paleta del conocimiento. Como una tejedora de historias, mis escritos se despliegan desde las esferas de las noticias internacionales hasta el resguardo de la seguridad global, desde los misterios de la ciencia hasta los engranajes de la industria automotriz y los tesoros de la literatura. Cada palabra es una pincelada de autenticidad, entrelazada con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras cobran vida, donde la seguridad se entrelaza con la ciencia, donde las máquinas se fusionan con las palabras y donde cada párrafo es un reflejo de la vasta riqueza de la literatura.

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