Moda

La moda que empodera a la mujer: un recorrido por la obra de … – Zero Grados


Transgresión, innovación y una pizca de humor son los ejes fundamentales de “Cine y moda”,  la nueva exposición de Jean Paul Gaultier en Zaragoza, fruto de la cooperación entre la Fundación “la Caixa” y La Cinémathèque Française. Desde el pasado 20 de abril hasta el 20 de agosto, los aragoneses pudieron disfrutar en Caixaforum de un recorrido por la historia de ambas industrias, bajo la particular mirada de este diseñador francés.

Adentrarse en ella es toda una experiencia sensorial entre piezas icónicas creadas, tanto por Gaultier, como por algunos de los diseñadores contemporáneos más importantes. Entre ellos, también hay españoles como Balenciaga o Pacco Rabanne. La esencia del francés queda impregnada en cada rincón de la exposición, especialmente, en lo que se refiere al erotismo y la hipersexualización que han caracterizado a todos sus atuendos. También hay espacio para la dulzura y la delicadeza: el recorrido arranca con una sala cubierta por tul blanco, sobre el que se proyecta un fragmento de Falbalas (1945). Gaultier descubrió esta película con trece años y le inspiró a dedicarse a la moda.

La inocencia de aquel niño que comenzó en el sector de forma autodidacta contrasta con las prendas que se exponen en una vitrina cercana. Varios corsés anuncian la llegada de un hombre que iba a revolucionar el sector de la moda, no sólo en un sentido artístico, también social: Gaultier convirtió al corsé, una prenda que había ‘oprimido’ a la mujer durante siglos, en un símbolo del empoderamiento femenino. Florence Tissot, comisaria de la exposición y crítica de cine, remarcó en la inauguración la relevancia que consiguió el corsé de copas cónicas que popularizó Madonna. Tradicionalmente, el corsé se ha utilizado como una pieza de ropa interior, hasta que Gaultier la reinventó como una prenda de vestir. El francés diseñó esta pieza para representar a una mujer fuerte que controla su cuerpo, su sexualidad y está segura de sí misma.

Desde ese momento, la transformación y la ruptura con lo establecido estarán presentes en todos los vestidos y los referentes cinematográficos expuestos. El objetivo es claro: observar la evolución de nuestra sociedad desde la moda y el cine. Marlene Dietrich fue una de las primeras actrices que rompió con los estereotipos de la moda femenina en las primeras décadas del siglo XX. En la mayor parte de sus apariciones, lucía prendas inconcebibles para una mujer en ese momento, como los pantalones. Con ella, Gaultier deja constancia de que esta revolución todavía estaba limitada a las mujeres más poderosas.

La colección de la Cinémathèque Française ha reunido a más de 20 coleccionistas, con un total 60 muestras y alrededor de 90 escenas de películas. Entre las prendas, destaca el famoso corsé que Madonna lució en su gira internacional Blond Ambition World Tour. La cantante convirtió esta prenda en uno de los iconos de la moda de los 90. Madonna representó para el diseñador aquello que buscaba en una mujer: empoderamiento, sin dejar de ser femenina. Una nueva forma de vestir a la mujer que, de nuevo, muestra la evolución de toda su obra desde sus primeras injerencias en la moda con Marlene Dietrich en El Ángel Azul (1930).

Sin duda, la exposición es una oportunidad para observar piezas que forman parte del imaginario colectivo, como el vestido que lució Marylin Monroe en Eva al Desnudo (1950), el traje de Superman IV (1987) de Christopher Reeve o los míticos pantalones de boxeo de Silvester Stallone en Rocky IV y V. Una pieza única es el vestido de la actriz Azedine Alaïa en Hôtel du Nord (1938), con cremalleras diagonales en el torso. Esta creación es inédita para la exposición del CaixaForum de Zaragoza.

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Jean Paul Gautier vivió de lleno la eclosión de la cultura underground y la puesta en valor de la androginia en Hollywood. De hecho, siempre se le conoció por su lado más atrevido, incluso subversivo, para la crítica más tradicional. Gaultier juega con la transgresión entre el género masculino y femenino. Se trata de uno de los primeros diseñadores que ha integrado elementos femeninos en la moda masculina, y viceversa. De esta manera, el diseñador francés destaca por realizar grandes esfuerzos en la renovación de las prendas masculinas. Jean Paul Gaultier ha querido dedicar un espacio a esta temática en la exposición, en la sala “Transgresiones”. Es cuanto menos llamativo el vestido con el pubis de lentejuelas y de plumas de avestruz de La mala educación (2004) que corona un andamio. Aquí encontramos desde la clásica camiseta marinera de Gaultier reinventada hasta piezas al más puro estilo ciencia ficción como el traje de Kika, en la película de Almodóvar de 1993.

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El director español y el modisto francés han trabajado juntos en varias películas. Kika (1993) y La Mala Educación (2004), hay que sumar La Piel que habito (2010). La admiración mutua condujo a una relación laboral, la cual desencadenó una amistad. Gaultier no sólo siente predilección por las películas de Almodóvar, sino también por las actrices que escoge. Entre ellas, se erige Rossy de Palma, una de las debilidades del diseñador. La intérprete española, además, ha sido partícipe activa de la exposición, pues se ha encargado de seleccionar las películas que se visionarán en el ciclo de cine. La exhibición de estos filmes se llevará a cabo también en el CaixaForum hasta el 20 de agosto, día en el que la muestra cerrará sus puertas. 

Destacan varias fotografías del personaje Divine de la película Pink Flamingos (1972), del cual Gaultier fue el encargado del diseño de vestuario. Tissot describió a Divine como “una especie de criatura de mujer colosal”. Una drag queen con una actitud punk: esta es la feminidad que el diseñador francés definía como fuerte, autoritaria e independiente. Se encuentra entre la apariencia de Monroe y la actitud de un hombre. 

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Marilyn Monroe es otra de las estrellas de cine vestida por Jean Paul Gaultier. En el largometraje Niagara (1953), la actriz lleva un vestido de color rosa intenso que le marca la cintura y las caderas, con un nudo en el escote, dejando la parte alta al descubierto. El diseñador francés elaboró esta prenda con la intención de crear una nueva figura en el cine: La rubia inteligente, cómica, agresiva a nivel sexual e independiente emocionalmente. Unas características que hacen que toda la escena gire en torno a su apariencia de mujer seductora. 

Gaultier ha recibido numerosas influencias. Desde su maestro, Pierre Cardin, hasta directores, como Almodóvar, o cantantes, como David Bowie o Elton John. No obstante, y en honor al modisto, la moda y su vida, en general, está representada como un ciclo que termina donde empieza. El desfile que aparece en los últimos fotogramas de Falbalas es la causa de que Gaultier dedicara toda su vida a la moda. El último espacio de la exposición corresponde a la película Absolutamente Fabulosas (2001), cuyo vestuario es obra de Gaultier. Este film obtuvo malas críticas, pero también contaba con dos desfiles: uno al inicio y otro al final. Además de un proyector con escenas de la película, la última sala muestra un desfile de moda con varios maniquíes vistiendo los diseños empleados en el film. La exposición en su conjunto parece recrear la película: comienza y termina con un desfile. 

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Justo antes de terminar, Gaultier deja un último símbolo, un último vestido. Encarando la puerta de salida, el diseñador nos presenta un traje de novia con una larga cola. El francés pone fin al desfile y a la exposición con esta pieza, porque siempre acaba sus desfiles con un traje de novia. La exposición no podía terminar de otra manera. El círculo se ha cerrado.

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Javier Medina

Navegando por la vastedad de la información con la destreza de un orfebre de palabras, soy Javier Medina, un Hábil Artesano del Contenido Web que esculpe historias con el poder de las letras. Mi formación en la Universidad Pablo de Olavide me dotó de la paleta del conocimiento. Como un alquimista literario, mis escritos se despliegan desde las entrañas de las organizaciones internacionales hasta los vericuetos de la ley internacional, desde las canchas deportivas hasta los engranajes de la economía y el desfile de la moda. Cada palabra es un trazo de autenticidad, entrelazado con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras danzan con gracia, donde la ley y el deporte entrelazan sus hilos, donde los números económicos se desvelan con elegancia y donde cada página es una ventana a un mundo de conocimiento tejido con pasión.

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