Economía

“Jefe de la felicidad”: el cargo que importan empresas españolas para reconocer al que monta las fiestas y crea buen rollo – El Periódico de España


En todas las oficinas hay una persona que siempre se acuerda de los cumpleaños de los compañeros, que les escucha cuando tienen un problema, que se encarga de organizar las salidas para tomar unas cañas o las fiestas en las fechas especiales. Y, como diría una influencer rubia y sin rostro, si no sabes quién es esa persona es porque eres tú. Lo hace de forma altruista, por amor al ocio y a la confraternidad. Pero quizás no sepa que, en cada vez más empresas, lo que hace tiene un nombre. Ese animador de la masa laboral es un ‘líder de la felicidad’ o un Chief Happiness Officer (CHO), un término que se ha adoptado de empresas estadounidenses que decidieron designar a una persona para potenciar la parte lúdica de las relaciones laborales y para velar por el bienestar de los trabajadores.


Google cuenta desde el año 2009 con una persona dedicada a mejorar el programa de retención de empleados, a aumentar su felicidad e interacciones y a reducir su estrés. Coca-Cola, por su parte, tiene un director de Bienestar, al igual que las compañías Ernst & Young o Deloitte. Y Airbnb, un director global de Experiencia de los Empleados. Las denominaciones son diversas; las funciones, también. “A veces el CHO es el antiguo director de Recursos Humanos y otras veces es quien se dedica al desarrollo de las personas, y está por debajo de la figura del director de Recursos Humanos”, apunta Ángel Largo, especialista en gestión de talento y CEO de Hudipro (Humor, diversión y productividad). 

Algunas empresas, como es el caso del propio AirbnB, han utilizado esta nomenclatura moderna para enterrar los departamentos de Recursos Humanos, que parecen haberse quedado anticuados. “No nos gusta llamarnos Recursos Humanos, porque los humanos para nosotros no son recursos, sino que son personas“, explica Isabel Gimeno Hernández, Chief Happiness Officer de Ufounders, una plataforma tecnológica de inversión que ayuda a los emprendedores a conseguir financiación.

Así funciona en Bélgica

Y no sólo las empresas han ido incorporando este cargo a sus plantillas. En Bélgica, en el equiparable a nuestro Ministerio de Seguridad Social, ya nombraron una Chief Happiness Officer hace 14 años. Laurence Vanhée, la elegida, se fijó una ambiciosa estrategia a largo plazo: “Poner las condiciones para que nuestros empleados -un grupo de prueba de 40 trabajadores de los 1.200 con los que contaba el ministerio- estén contentos y concilien su felicidad y el desempeño en la organización“. Lo hizo en un departamento que, calculaban, iba a perder, por edad y escaso atractivo, al 40% del personal para 2015. Desde que ella entró -mucho antes de la pandemia-, se instauró el teletrabajo durante tres días la semana para el 90% de la plantilla, se introdujo el horario flexible y los escritorios redujeron su mobiliario a un smartphone y un portátil.


A pesar de que no se sabe con certeza cómo se creó esta figura ni cuándo llegó a Europa, Andrés Pascual, director del Programa Executive Chief Happiness Officer de la UNIR, expresa que el CHO “nació el día que alguien se formuló dos preguntas: ‘¿Cómo es posible que hayamos obviado durante tanto tiempo la importancia de encontrarnos bien en el lugar donde más horas pasamos?’ y ‘¿cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta de que no es el éxito el que conduce a la felicidad, sino que es la felicidad la que conduce al éxito, personal y corporativo?'”.

Es en la concepción corporativista de la felicidad en la que se entiende por qué las empresas se han centrado de un tiempo a esta parte en el bienestar de los empleados. Tenerlos contentos da beneficios. El propio Pascual, apoyándose en datos de Gallup, así lo muestra: “Una adecuada estrategia de bienestar supone un 10% más en calificaciones de clientes, un 44% más en fidelización de sus empleados, un 41% menos de absentismo, un 55% menos de rotación de personal y un 40% menos de productos defectuosos”. De hecho, según Ángel Largo, la iniciativa de contar con un líder de la felicidad ya es un paso importante: “Cuando se contrata a un CHO, la dirección de la organización da un mensaje de que apuesta por las personas”. 

Cuando se contrata a un CHO, la dirección de la organización da un mensaje de que apuesta por las personas”

Ángel Largo, especialista en recursos y capital humano

Evaluación a través de una app

Habitissimo incorporó en 2013 a la que hasta hoy es su Chief Happiness Officer, Lidia Nicolau, para “intentar potenciar la productividad de las personas a través del bienestar”. Desde entonces, evalúan de manera diaria, a través de una app en la que los empleados pueden indicar si su jornada ha transcurrido muy bien, bien, regular o mal, y de forma trimestral y anual, con encuestas profundas, si el clima de la compañía es el adecuado para sus trabajadores.

Así, han determinado que la plantilla valora la relación y colaboración entre equipos, la acogida que dan los compañeros, la capacidad de trabajar de forma autónoma, la posibilidad de interactuar con cualquier persona de la organización, sea cual sea su cargo, la igualdad de trato, independientemente de cuál sea el género, identidad sexual, raza o tendencia religiosa de los trabajadores, y la capacidad de celebrar las cosas juntos. Incluso puntúan con un 87 sobre 100 el contacto con sus superiores.


“Si conseguimos que las personas estén a gusto y velen por la salud de la empresa, porque no quieren perderla, lograremos mucha más productividad que con un sistema estresado o enfermo“, señala la CHO de Habitissimo. Esta plataforma, que se dedica a encontrar profesionales de reformas y reparación del hogar, recibió en 2016 uno de los premios de Salud Laboral convocados por el Observatorio de Recursos Humanos por la labor de su responsable de la felicidad.

“Cachondeo”

Isabel Gimeno, de Ufounders, considera que un buen CHO debe tener “alegría, vitalidad, paciencia y humildad, y tiene que sonreír, escuchar y empatizar mucho”. Este cargo exige que quien lo ostenta sea “generoso con su tiempo” para conseguir “sacar la mejor versión de los trabajadores”. En su plataforma de emprendimiento, se fomentan las interacciones. Organizan días de la fruta, desayunos de equipo los viernes, jornadas gastronómicas y comidas en pareja para que “el equipo se vaya conociendo y la relación sea más estrecha, de más confianza”. De esta manera, “el trabajo evoluciona mucho mejor, se ayudan más entre ellos, se conocen más y se preocupan más por los otros”, sostiene.  

“En Habitissimo, por su parte, han notado la incidencia de la crisis del covid en los eventos que planean. Antes, dentro de la oficina celebrábamos el último jueves de cada mes los cumpleaños de ese mes con una merienda, festejábamos cada récord que conseguíamos y organizábamos la fiesta de Navidad y las regionales de Sant Sebastian y Sant Antoni. Con la pandemia, todo lo presencial se vio disminuido“, explica, aunque ahora siguen disfrutando de otros eventos sociales, como la Oktoberfest, una cena de verano y la de Navidad, que la han mantenido, y el reconocimiento por los éxitos.

Sin embargo, aunque el Chief Happiness Officer se encargue de las fiestas, “no es el responsable del cachondeo”, incide el CEO de Hudipro. Ellos también se encargan de las estrategias de conciliación, de la elección de las formaciones y del ‘trabajo sucio’ de mediar en las discrepancias. Ni Habitissimo ni Ufounders cuentan con representación sindical. “Nos ha ido bastante bien así”, dice Lidia Nicolau, que destaca la agilidad de su empresa a la hora de resolver los problemas que surgen en el entorno de trabajo. “Al tener una comunicación constante, los malos entendidos no llegan a conflicto, porque se resuelve enseguida. Hay comunicación, transparencia y confianza entre todos”, agrega Isabel Gimeno.

El CEO de Hudirpo mantiene que la figura del CHO “no es una moda”, sino que “ha venido para quedarse”. “Las empresas que no la incorporen, serán menos competitivas, porque no podrán atraer el talento adecuado y se resentirá su negocio”, sentencia Ángel Largo. 



Source link

Javier Medina

Navegando por la vastedad de la información con la destreza de un orfebre de palabras, soy Javier Medina, un Hábil Artesano del Contenido Web que esculpe historias con el poder de las letras. Mi formación en la Universidad Pablo de Olavide me dotó de la paleta del conocimiento. Como un alquimista literario, mis escritos se despliegan desde las entrañas de las organizaciones internacionales hasta los vericuetos de la ley internacional, desde las canchas deportivas hasta los engranajes de la economía y el desfile de la moda. Cada palabra es un trazo de autenticidad, entrelazado con el hilo de la transparencia. Acompáñame en este viaje donde las letras danzan con gracia, donde la ley y el deporte entrelazan sus hilos, donde los números económicos se desvelan con elegancia y donde cada página es una ventana a un mundo de conocimiento tejido con pasión.

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Back to top button